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El sueño de niñez, termina siendo un problema actual.

  • Foto del escritor: Inger Sandoval Morales
    Inger Sandoval Morales
  • 13 ago 2021
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 24 ago 2021



Alguna vez cuando niños nos preguntamos ¿de dónde proviene el dinero? Si es un papel, ¿por qué no podemos comprar una máquina de imprimir dinero y tener todo lo que vemos en los comerciales de televisión? Sin embargo, lo que nuestra imaginación no tenía en cuenta es que el dinero sirve principalmente como medio de intercambio.


Cuando no existía dinero, las transacciones se realizaban sobre la base del trueque. Sin duda es difícil pensar en una economía moderna sin dinero, ya que encontrar compradores y vendedores de bienes y servicios cuyas necesidades coincidan es virtualmente imposible. Sin embargo, el dinero es solo una de las formas de poseer riqueza, pero tiene la ventaja de que puede usarse en transacciones, aunque la rentabilidad de este activo sea baja e incluso negativa por la inflación.


El concepto de inflación no es etimológicamente originario del ámbito económico. Si uno consulta el diccionario, encuentra que la primera definición consiste simplemente en “acción de inflar”, y la segunda “estado de engreimiento”. Solo a renglón seguido, se define inflación como “desequilibrio económico caracterizado por la subida general de precios y que proviene del aumento general del papel moneda”.


Que inflación sea el resultado de una acción de inflar es redundante y no explica nada. Por lo tanto, es preciso revisar la definición del verbo inflar, la cual cita textualmente como la labor de “hinchar o agrandar un objeto con aire o gas”. Esta expresión sí es más diciente y es la que definitivamente concuerda con el hecho económico de inflación. Crecer los valores o magnitudes de cualquier variable económica por la vía de aumentar precios, es un crecimiento vacío o ficticio que erróneamente puede, además, llegar a producir un estado de engreimiento totalmente injustificado. He aquí cuando me vuelvo a cuestionar, pensando: ¿Cuántas empresas basan su estrategia de crecimiento en el aumento de los precios de sus productos y no en las cantidades producidas y vendidas?


La idea de que, a mayor oferta de dinero, mayor inflación es, de hecho, una de las leyes con más historia en la disciplina económica. Sus orígenes se han rastreado hasta los escritos de los filósofos Martín de Azpilcueta y Tomás de Mercado, miembros de la Escuela de Salamanca, Jean Bodin y David Hume, que se preocuparon por el impacto de la entrada masiva de metales preciosos procedentes de las colonias españolas en América. Ya en el siglo XX, Irving Fisher, uno de los grandes economistas de su época, formalizó esta noción dotándola de un marco analítico, que se hizo popular gracias a la célebre frase del premio nobel en economía Milton Friedman:



Nombre: Milton Friedman  Nacimiento: 31/07/1912, Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos  Fallecimiento: 16/11/2006, San Francisco, California, Estados Unidos  Escuela económica:  Escuela de Chicago  Mayores logros:  Destaca por ser el representante más emblemático de los monetaristas, corriente que sostiene que existe una relación entre la cantidad de dinero en circulación y los niveles de inflación.
Milton Friedman



«La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario en el sentido de que solo es y puede ser producida por un incremento más rápido de la cantidad de dinero que de la producción.»





Hoy en día esta proposición es plenamente aceptada por los economistas. Sin embargo, la relación entre oferta de dinero e inflación estuvo en el centro de la discusión entre las dos principales escuelas de las décadas de 1940 a 1970: los keynesianos y los monetaristas. Ambos bandos aceptaban la formalización de Fisher, que, de hecho, es una sencilla identidad: el valor de las transacciones en una economía debe ser equivalente a la cantidad de dinero que circula en ella. Sin embargo, mientras que los keynesianos pensaban en el corto plazo, durante el cual los precios son relativamente rígidos, los monetaristas se centraban en el largo plazo, cuando los precios pierden su rigidez y se ajustan a la oferta de dinero. Debido a esta diferencia en el énfasis, los keynesianos argumentaban que la inflación está afectada principalmente por variables reales, mientras que los monetaristas defendían que es un fenómeno preeminentemente. La discusión, finalmente, contribuyó a enriquecer la teoría económica. En la actualidad, la distinción entre un corto plazo con rigideces de precios y un largo plazo con precios flexibles es una herramienta básica del análisis económico. Así, pese a que los factores reales son relevantes para las fluctuaciones a corto plazo de la inflación, sabemos que a largo plazo esta viene determinada por el crecimiento de la oferta monetaria.


De hecho, es natural que los cambios en la oferta monetaria tarden en manifestarse en la inflación. Por tanto, volviendo a nuestro sueño infantil de tener una máquina de imprimir dinero, sería razonable que los primeros billetes impresos nos hicieran más ricos: inicialmente, los precios de los juguetes y las golosinas serían los mismos. Sin embargo, con el paso de las semanas, los negocios acabarían subiéndolos: la inflación es un fenómeno monetario a largo plazo porque los precios son rígidos a corto plazo. O, al menos, este era el consenso entre monetaristas y keynesianos.


En resumen, la noción de que la inflación está directamente relacionada con la evolución de la oferta de dinero es una de las más antiguas y resistentes de la disciplina económica. Sin embargo, esta relación se da con más fuerza a medio y largo plazo. Así, a pesar de que hoy no observemos una mayor inflación en respuesta a las fuertes inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales, ello se debe a factores de corto plazo, por lo que las autoridades monetarias deben tener en cuenta que, eventualmente, la inflación dependerá de la evolución de la oferta monetaria.


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Inger Sandoval Morales

Fuente: https://www.portafolio.co/opinion/gonzalo-palau-rivas/etimologia-inflacion-155186

Fuente: http://www.degregorio.cl/pdf/parte_05.pdf


2 comentarios


Germán Pereda
Germán Pereda
26 ago 2021

Creo que lo peor que nos puede estar pasando es que la consecuencia de esta inflación que en Julio se disparó definitivamente, es el hecho de que el Banco Central Continuara subiendo las tasas de interés. Lo que traerá consecuencias para las pymes y la clase media. Que decir para quienes quieren obtener la casa propia.

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Rolando Riquelme
Rolando Riquelme
14 ago 2021

Nuestro país esta viviendo un proceso de inflación, si bien es de un 2,78 %, aún se mantiene estable en comparación a otros países de la región, pero son los retiros de fondos de pensión y los apoyos del estado en esta pandemia han generado una gran cantidad de circulante, eso ha provocado el aumento de los bienes, los economistas dicen que los peores datos de inflación en el país, es cuando llegamos a los dos dígitos, ojala no lleguemos a eso en Chile y se estabilice, saludos

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